La muerte de Matsu Tsuko

"Nunca podremos luchar lado a lado, mi señor. No importa lo que ordenes."


La muerte de Matsu Tsuko
Tsuko
matsu_tsuko
Sólo amigos / Only friends



Los helados dedos del viento presionaban su garganta, quitándole la voz. No la importaba. Ya había dicho todo lo necesario. Tsuko miró hacia arriba, sus ojos sobre la cara de Toturi, envuelta en sombras; pero ella sabía que no se podía confiar en las sombras.

A través de la oscuridad, Toturi miró hacia la arrodillada samurai-ko, contento de que la noche escondiese las lágrimas que brotaban de sus ojos. Él era su ayudante, y ella tenía que ver su fuerza. No podía fallarla. Ahora no.

Lentamente, casi en silencio, se puso tras ella, los dedos de sus pies tocando levemente el tatami sobre el que ella estaba arrodillada, wakizashi y sacó la hoja de su saya.

“Es mi deber proteger al emperador,” susurró ella mientras la hoja brillaba bajo la tenue luz. “No puedo cumplir ese deber. No puedo servir a la cosa que se sienta en el Trono Esmeralda. He fallado a mi familia y a mi clan.”

Toturi no dijo nada. Había oído esas palabras de sus propios labios hacía muchos años. Sintió las lágrimas caer desde su ojos, y se lamió sus labios mientras sacaba su katana al frío aire.


“No hago esto para salvar el honor de mi familia, ni el mío propio.”

Toturi solo pronuncio las palabras: “Lo se.”

“Con mi muerte, no habrá nadie que lideré al León. Estarán perdidos en la oscuridad.” Se detuvo, y por un momento, Toturi temió que vacilase.

Pero ella enderezó su espalda, de hombros anchos y poderosos. Ella era un León, incluso en el momento de su muerte.

“Te necesitan, Toturi,” dijo ella, sus palabras llenas de pesar. “Yo no les puedo ayudar... pero tu si.”

Toturi casi habló, pero entonces oyó el primer corte y su lengua se volvió fría como la nieve.

“Te necesitan...” ella volvió a decir, su voz forzando el paso a través del dolor. “... más de lo que me necesitan.”

Toturi oyó el Segundo corte y después el tercero, pero Tsuko no emitió ningún sonido. Su cuerpo se agitó una vez, su cuello se estiró hacia atrás y Toturi no dudó. Su espada golpeó, cantando su canción de muerte a través del aire nocturno – la última canción que ella escucharía.


El invierno es desabrigado

Sombras se alargan desesperadas

Mis ojos son el amanecer

Matsu Tsuko


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